El barrio Pintadito vuelve a ser escenario de reclamos históricos que, lejos de resolverse, se profundizan con el paso del tiempo y la llegada del verano. Así lo expresó Roberto Martini, vecino y referente de la zona, quien describió una realidad marcada por la falta de servicios básicos, calles en mal estado y la ausencia de respuestas oficiales.
“Cuando no es el agua, es la energía eléctrica”, resumió Martini, al enumerar los principales problemas que afectan a los vecinos. Los cortes de agua potable se repiten con frecuencia y, en algunos casos, se extienden durante varias horas en plena jornada, justo cuando las altas temperaturas hacen indispensable el acceso al recurso. En los últimos días, el barrio permaneció sin agua desde la mañana hasta entrada la tarde, generando serias dificultades en los hogares.
A esta situación se suman los inconvenientes en el suministro eléctrico, con problemas de baja tensión y cortes que, según indicó, se producen sin previo aviso. Esta falta de información no solo afecta la vida cotidiana, sino también a pequeños comercios del barrio que dependen de la energía para conservar mercadería, como heladerías o locales de venta de productos refrigerados.
Martini recordó que los reclamos no son nuevos. A lo largo de los años se han presentado notas, cartas y se mantuvieron reuniones con distintas autoridades, sin que hasta ahora se haya logrado una solución de fondo. En ese marco, también cuestionó el estado de las lagunas de decantación, que continúan sin una limpieza ni renovación adecuada, pese a contar con otros sistemas instalados en la zona.
El deterioro de la infraestructura vial es otro de los puntos críticos. La calle principal del Pintadito presenta numerosos pozos que dificultan el tránsito diario, mientras que el Camino La Jovita fue señalado como uno de los sectores más postergados. “La máquina pasa, arregla una parte y desarregla otra”, explicó, al referirse a trabajos que no alcanzan a resolver el problema de forma definitiva.
Como posible salida, el referente barrial planteó la necesidad de una mayor constancia por parte de la comisión del barrio y un diálogo directo con las autoridades departamentales. “Hay que sentarse, ponerse de acuerdo y darle al Pintadito la atención que necesita”, sostuvo, insistiendo en la urgencia de garantizar agua potable, energía eléctrica estable, iluminación y calles en condiciones.
Mientras tanto, los vecinos continúan esperando respuestas concretas, en un barrio donde las necesidades básicas siguen siendo una deuda pendiente.